No pierdes clientes por el precio. Los pierdes por cómo los haces sentir.
Hace poco entré a un negocio con la intención de comprar. No buscaba el precio más bajo. Ni la mejor promoción. Solo quería que me atendieran. Después de unos minutos esperando, nadie me saludó. Nadie preguntó qué necesitaba. Nadie hizo contacto visual. Me fui. Curiosamente, el problema nunca fue el…
